9.11.2013

Invento.

Como la mayoría de textos relacionados con la política catalana, escribo este en castellano.

He asistido a la celebración de la Diada en Barcelona.

Mi impresión, superada la intensa emoción de algunos momentos y reposadas las primeras impresiones, es que hemos inventado un nuevo tipo de manifestación, partiendo de la necesidad de excluir las algaradas, las broncas y la violencia de cualquier tipo y conscientes de la necesidad de convencer y de ganar credibilidad, más que de imponer, práctica ésta habitual en la otra parte del binomio.

El modelo que se ha puesto en práctica hoy en el territorio catalán puede parecerse más a una “performance” que a una manifestación convencional de trasfondo eminentemente político. La apreciación puede parecer irónica e incluso frívola pero no lo es. En absoluto.

Mediante el cuidado diseño del acto –la llamada Via Catalana- se ha conseguido que los cientos de miles de participantes se preocupasen de la organización, del horario, de su propia ubicación y de los detalles, dejando poco espacio y menos energía para la bronca, las pedradas y los incidentes que hasta hace pocos años parecían indisolublemente vinculados a ese tipo de manifestaciones.

Un servidor se ha movido por el Passeig de Gràcia y por la plaça Catalunya de Barcelona.

Una delicia. Ninguna tensión, presencia simbólica de la policía, familias, niños, mayores, mucho castellano parlante, gente de todas las razas y ni una frase ofensiva, con excepción de algún amable “adéu Espanya” y un paseo, más que desfile, al lado de los participantes en la mencionada Vía.

Finiquitado el acto el personal ha hecho uso del paseo mencionado como se hacía a finales del IXX, recorriendo en ambas direcciones la más prestigiosa arteria de la ciudad.

Los turistas retrataban, algunos avispados comerciantes paquistaníes vendían “estelades” de origen incierto, los niños comparaban sus respectivas camisetas alegóricas y los adolescentes, ellas con la “senyera” maquillada en la mejilla, ellos bandera en ristre, coqueteaban como debe hacerse a esa edad, cantando de vez en cuando un slogan independentista.

Terminado el acto los servicios municipales han aseado el paseo primorosamente, el tráfico ha vuelto por donde suele y los autobuses han recuperado el servicio provisionalmente aplazado.

Un invento, ya digo.

El acto ha sido importante por la participación y por el sosiego. No por la aspereza, por las sirenas y por la violencia indiscriminada. Incluso el helicóptero que ha sobrevolado la zona durante horas llevaba la bandera catalana pintada en la parte inferior, suscitando así los saludos y aplausos de los que permanecíamos en el suelo.

Se me antoja que para los gobiernos, el catalán, pero sobre todo el del estado español, el argumento de la paz, la calma y la tranquilidad ha de ser más inquietante que el de las vitrinas rotas.

Es fácil atribuir los brotes de violencia a cualquier colectivo más o menos marginal y desacreditar así de un plumazo la iniciativa, pero no lo es tanto digerir el paseo y la reivindicación tranquila de una sociedad cada día más segura de sí misma, de sus derechos y de lo que reclama.

Espero que tomen nota. Yo, de momento, me siento orgulloso de este país –Catalunya- que es el mío.


Pierre Roca





3 comentaris:

Roman ha dit...

Aquest és el cami.
És com si hi hagués estat.

Roman ha dit...

Amic Pierre, em sembla tan representatiu el teu article que m'he permés afegir-ho al final del meu:

http://www.navegar-es-preciso.com/news/grandioso-exito-de-la-via-catalana-cap-a-la-independ%C3%A8ncia/

espero que no et molesti

Detecto el que sembla una errada tipográfica: IXX en lloc de XIX.

Una abraçada
Román

Pierre Roca ha dit...

Cap molèstia, al contrari. Afalagat.

I no és una errada tipogràfica. És errada sense paliatius.

Gràcies i fins aviat, amic.